Aunque el primer uso del láser en medicina fue reportado por Goldman en 1962, y posteriormente en 1963 para la ablación experimental de placa cardiovascular, son las aplicaciones estéticas y oftálmicas las que históricamente impulsaron el uso y la adopción de fotones en medicina. Además de los tratamientos cosméticos invasivos y no invasivos y las terapias oftálmicas, la urología es otro mercado maduro en la actualidad que utiliza láseres y sondas de fibra óptica. En este mercado, los láseres y las fibras ópticas se utilizan en la terapia láser transuretral para la hiperplasia prostática benigna (HPB) y la ablación de cálculos renales.
¿Cuáles son los próximos grandes mercados emergentes? Grupos y organizaciones de los sectores público y privado están desarrollando sistemas que incorporan una sonda de fibra óptica con fines diagnósticos y terapéuticos. Muchas de estas aplicaciones se centran en el uso de sondas desechables en procedimientos de alto volumen. Esto supone un reto para los fabricantes de dispositivos y sus proveedores, que deben producir, de forma repetible, una sonda óptica que requiere ingeniería y control complejos y cruciales a un precio asequible para el mercado (y las aseguradoras). Las sondas in vivo para tomografía de coherencia óptica ya están disponibles en el mercado. Otros ejemplos de aplicaciones emergentes incluyen: detección de cáncer; ablación de tumores; ablación de otros tejidos blandos, como meniscos; sondas para detección e imagenología; y la incorporación de fibra óptica en dispositivos médicos existentes en salas de resonancia magnética, radioterapia y radiología.













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